Islandia con Joan Solsona

Islandia es el destino ideal para quienes buscan un viaje diferente. No van a contemplar grandes monumentos ni visitaran ciudades llenas de historia. Islandia es un país de vida y formas muy austeras. Pese a que el hombre la habita desde hace 13 siglos parece como si nunca hayan deseado dejar impronta en su paisaje. Quienes decidan visitar esta isla alejada de casi todo y a apenas 300 kilómetros de distancia de Groenlandia, o lo que es lo mismo, de los hielos polares, podrá tener una idea de cómo debía ser el mundo en sus inicios. Agua y fuego forman paisajes extremos de inusitada belleza. Sus inmensos glaciares calentados por decenas de volcanes subterráneos que los van disolviendo, provocan cursos de agua de tal magnitud que forman algunas de los mayores y más espectaculares saltos de agua que puedas ver. Aquí tenemos la catarata de Detifoss con su aguas marrones que se desploman desde casi 60 metros de altura y es con diferencia la mas caudalosa de todo el continente Europeo, o la catarata de Skogafoss que en verano el agua pulverizada crea como un oasis de verde a su alrededor en un paisaje volcánico. También la catarata Gooafoss de gran amplitud que deja caer sus aguas dentro de una gran depresión en la que se forma un bosque con probablemente los únicos árboles de toda la isla. Esta catarata en invierno se congela y el espectáculo es soberbio.

 

También podrán ver uno de los dos único geiser en activo que hay en el mundo, el otro es del Parque Yellowston en EEU, pero a diferencia de este en el que el chorro aparece cada hora mas o menos, el de Islandia estalla con precisión de un reloj cada cinco minutos.

 

Otra experiencia increíble es la de visitar el lago Jokulsarlon, formado por el glaciar Breioamerkurjokull que al acercarse al mar se va fragmentando formando pequeños icebegs que flotan por su gran extensión y se deshacen a medida que se acercan a las aguas del mar abierto. Es muy recomendable alquilar una autocaravana y pasar una noche aparcado junto al lago escuchando el ruido de los icebergs cuando chocan entre si y a las focas gritando y chapoteando en sus aguas que apenas alcanzan los dos grados de temperatura.

 

Islandia es un gran espacio vacío en el que apenas viven 300.000 personas y más de la mitad de las mismas lo hacen en su capital Reykiawik, eso te permite encontrar junto con un paisaje que quita la respiración, el silencio y la soledad a un nivel al que no estamos acostumbrados.

 

Los pueblecitos que hay junto al mar, al final de los fiordos, tienen  un aspecto parecido. Con sus casitas de madera forrada con Uralita y pintadas de todos los colores.

 

Solo esta habitada la zona que da a la costa, el centro de la isla es una inmensidad de hielo, con enormes glaciares tan grandes que uno de ellos abarca la extensión de toda  la isla de Mallorca.

 

Reykiawik es una ciudad con bastante vida y lugares por visitar pero sobre todo el más recomendado es la llamada Blue Lagoon que se encuentra a unos 30 km de la ciudad . Se trata de un gran balneario formado por las aguas residuales de la central Térmica que proporciona energía a la capital. Esto aunque suene mal  no es tan así. Debemos de tener presente que el subsuelo de Reykiawik esta formado por un inmenso lago de agua caliente  del cual se extrae la energía para todo. Se trata de  una energía totalmente limpia y así lo son también sus aguas de un azul brillante, además de muy saludables para la piel y los dolores reumáticos. Las instalaciones son excelentes y puedes disfrutar de un agradable baño al aire libre aunque la temperatura baje de 0 grados.


Por Joan Solsona.